El búlgaro Veselin Topalov afronta con 1 punto de ventaja la última jornada de la final del Chess Master de Bilbao tras empatar con las piezas negras con el indio Viswanathan Anand, campeón del mundo, en 41 movimientos y algo más de 2 horas de juego. La ventaja en la clasificación del gran maestro afincado en Salamanca, sin embargo, no es decisiva para el desenlace del torneo, ya que el armenio Levo Aronian, que se salvó casi milagrosamente de la derrota ante el ucranio Vasili Ivanchuk se adjudicaría los 150.000 euros del primer premio si gana al azerí Teymiur Radjavov y Topalov no puede pasar del empate frente a Ivanchuk. Además, Ivanchuk y Carlsen, todavía tienen matemáticamente alguna posibilidad de aspirar a lo más alto del podio.
Anand y Topalov no tenían muchas ganas, aunque por diferentes motivos, de enfrascarse en una partida fraticida. El primero, porque su actuación esta siendo decepcionante, lejos de lo que se espera, aunque en su reparo se puede decir que falta un mes para su encuentro de defensa del título mundial frente al ruso Vladimir Kramnik; el segundo, porque jugaba con las piezas negras y defendía el liderato. El resultado fue una partida de tanteo, con ninguno de los dos grandes maestros asumiendo riesgos en una tranquila variante de la defensa Caro-Kann. En el medio juego, en una situación absolutamente equilibrada, Anand pidió tablas que Topalov aceptó; sin embargo, el arbitro principal, Jesús Mena, previa consulta con el gran maestro José Luis Fernández y de acuerdo a la regla de Sofia desestimó la propuesta y los dos jugadores debieron continuar la partida. Finalmente, en el movimiento 41, por repetición de posiciones, se firmó el empate tras dos horas de juego.
El otro aspirante al primer premio, Aronian, jugó de manera ambiciosa contra la variante del cambio de la española planteada por Ivanchuk. Este, que hubiera igualado en la cabeza del torneo en caso de haber ganado, consiguió mediante un original plan conseguir un peón de ventaja y llegar a un final de torre y alfil contra torre y caballo. Todo parecía indicar que la partida iba a concluir con victoria del ucranio, pero los pronósticos quedaron sólo en eso por culpa del apuro de tiempo. Ivanchuk, con sólo dos minutos para terminar la partida, cometió varios errores que permitieron a Aronian encontrar el camino hacia el salvador empate en el movimiento 69 después de algo menos de cinco horas de lucha. Ivanchuk maldecía su suerte, pero no tuvo inconveniente en explicar sus opiniones sobre del desarrollo de la partida a los espectadores. El aplauso es el pan del artista, y el. público premió con una superovación, probablemente la más sonora del torneo, el comportamiento del tres veces ganador del Ciudad de Linares.
El noruego Magnus Carlsen, debió de conformarse con las tablas con las piezas negras frente al azerí Teymur Radjabov. Pese a que trató de jugar ambiciosamente con una defensa Caro-Kann, en la apertura quedó en posición inferior ligeramente inferior y ya no pudo hacer otra cosa que defenderse correctamente y firmar el 1-1 en 53 jugadas.