Una leyenda del tablero, como el ruso francés Boris Spassky, presidió la quinta y última partida de la primera vuelta de la final del Chess Master. La mención de su nombre significa para el gran público ajedrez, con independencia de que conozcan o no nuestro deporte, y al mítico encuentro que sostuvo con el estadounidense Bobby Fischer por el título mundial en 1972. Los aficionados que se agolpaban en la plaza Nueva pudieron disfrutar del mejor Spassky y de sus comentarios en compañía de Leontxo García y Zsuzsa Polgar. Todo un placer escuchar a una fuente de sabiduría ajedrecística, mientras que en el plano puramente competitivo el búlgaro Veselin Topalov afianzaba su liderato en el torneo tras empatar con las piezas negras con el ucranio Vasily Ivanchuk. Por su parte, el noruego Magnus Carlsen hizo sufrir más de la cuenta al campeón del mundo, el indio Viswanthan Anand, aunque finalmente el duelo termino en tablas.
Topalov igualó sin problemas ante Ivanchuk con una línea de la defensa Nimzoindia que guarda ciertos parecidos con la defensa berlinesa contra la apertura española, en la que se cambian las damas y quedan doblados los peones negros. Pese a lo sencilla que parece la posición, esta permite muchos planes diferentes tanto para las blancas como para las negras, y ello es lo que atrae a los jugadores de superélite: la complejidad en una posición sólida. Ivanchuk se encontraba cómodo con la situación, como declaró al concluir el enfrentamiento, pero no logró dar con algún plan que le permitiese luchar por la ventaja. En el movimiento 44, después de un juego correcto de los dos protagonistas, se firmaron las tablas.
La juventud es sinónimo de osadía y rebeldía. Carlsen, que nunca ha ganado una partida de ritmo normal al campeón del mundo, no tuvo miedo en jugar con negras la arriesgada variante Schliemann contra la apertura española. Curiosamente, esta línea es jugada asiduamente por Radjabov, quien ha conseguido muy buenos resultados pese a que es considerada inferior por la teoría. Uno de los rivales de Radjabov con las piezas blancas fue Carlsen que, curiosamente, debido a que no logró buenas posiciones, ha decidido incorporarla a su repertorio. Anand se mostró sorprendido por la elección de su rival y consumió muchos minutos antes de elaborar su estrategia de juego. El campeón del mundo no vió un golpe táctico en el movimiento 20 y tuvo que entregar una torre por un alfil y peón. La posición era muy favorable a Carlsen, pero este, en la jugada 25, movió su torre en vez de su dama y permitió a Anand recuperar material e igualar la partida.
El azerí Teymur Radjabov y el armenio Levon Aronian firmaron las tablas en 34 movimientos en algo menos de dos horas. Radjabov utilizó una variante empleada últimamente por jugadores chinos como Ni Hua y Zhang Zhong contra la apertura escocesa. Después del temprano cambio de damas y algunas maniobrar el gran maestro de Bakú consiguió una ligera ventaja, insuficiente a posteriori pese a los peones débiles de su adversario. Radjabov, con poco tiempo, optó por forzar el empate por repetición de movimientos antes que asumir excesivos riesgos en su afán por desequilibrar la contienda.