Hay días en los que a uno todo le sale bien y para celebrarlo nada mejor que un refresco y unos pinchos. Así lo hizo el búlgaro Veselin Topalov, en compañía de su representante, Silvio Danailov, y dos destacados miembros del comité organizador, nada más ganar de manera contundente al campeón del mundo, el indio Viswanathan Anand, en 25 movimientos y algo más de 2 horas de juego, en la cuarta ronda de la final Chess Master. La tarde invitaba a ello, y Topalov, como un bilbaíno más, decidió darse una pequeña alegría gastronómica pese a que su teléfono móvil no paraba de sonar.
Esta victoria permite a Topalov afianzarse en el liderato del torneo, dotado con 400.000 euros en premios, con 1 punto de ventaja el noruego Magnus Carlsen, de 17 años, en un día en el que José Antonio Ardanza, presidente de Euskaltel y anterior Lehendakari, hizo el saque de honor.
La preparación de una partida es a veces decisiva para el resultado de la misma.. Topalov, afincado en Salamanca desde hace más de una década, lo sabe y por eso, como un gran profesional que no descuida nunca la teoría de aperturas, viajó los últimos días de agosto a Menorca, después de realizar una exhibición de partidas simultáneas en Alcubierre (Huesca), donde en compañía del gran maestro español Francisco Vallejo encontró una interesante idea contra la defensa india de dama que habitualmente juega Anand. En el movimiento 12, Topalov ensayó un plan que implicaba cambiar su alfil de casillas negras por el caballo contrario, con la idea de debilitar el enroque. El búlgaro efectuó todos estos movimientos con gran velocidad para desconcierto de Anand, que no encontró el plan defensivo adecuado pese a emplear muchos minutos del tiempo asignado reglamentariamente al comienzo de las partidas: 90 minutos para 40 movimientos. El campeón del mundo devolvió el peón sacrificado por Topalov; sin embargo, la suerte de la partida estaba decidida y en la jugada 25 el gran maestro indio paró el reloj en señal de abandono.
La hiperagresiva variante del Dragón de la defensa siciliana volvió a la palestra parta satisfacción del noruego Magnus Carlsen, un especialista tanto con las piezas blancas como con las negras, que derrotó al azerí Teymur Radjabov en 37 movimientos después de algo más de tres horas de lucha. La joven estrella del tablero sacrificó un peón en el movimiento 19, pero este plan era inferior como demostró a continuación Radjabov. Sin embargo, en el momento en que había que realizar jugadas directas, de las que confirman la ventaja, el azerí optó por un plan dudoso que permitía a Carlsen pasar al ataque a cambio de un nuevo peón. La apertura de líneas fue decisiva y Radjabov, apurado de tiempo, permitió a Carlsen encontrar un brillante remate que ganaba de manera forzada la partida.
La paciencia es la madre de la ciencia y de la técnica en ajedrez. El armenio Levon Aronian dio una pequeña clase de cómo jugar contra el peón aislado en su enfrentamiento con el ucranio Vasily Ivanchuk. Éste pudo defenderse correctamente en el medio juego, pero perdió los nervios y permitió a su rival ponerle la camisa de fuerza. Aronian, a partir de ese momento, no perdonó y llegó a un final ganador en el que impuso su ventaja en 70 movimientos.