El ajedrez también tiene su particular glamour, y si no que se lo pregunten a los aficionados que día a día se agolpan en la urna de cristal de la plaza Nueva. El buen tiempo, las terrazas y los pinchos, además de las actividades paralelas para niños y el torneo de partidas rápidas para aficionados y profesionales, hacen que disfrutar de una tarde de ajedrez sea todo un espectáculo. Incluso, no es incompatible, con una camiseta del equipo por excelencia de la ciudad: el Atletic. Los grandes campeones también aportan su granito de arena, cuando al final de la partida con independencia del resultado se acercan a relatar las incidencias del juego, y en la tercera jornada esto quedó nuevamente de manifiesto en la única partida que no terminó en tablas, la que enfrentó al noruego Magnus Carlsen , de 17 años, con el búlgaro Veselin Topalov. El joven nórdico, pese a la derrota, y la pérdida del liderato a favor de su contrario, puso su mejor cara y dio su opinión sobre los momentos claves del juego. Por su parte, el excampeón del mundo que aspira a recuperar el título el próximo año, estaba muy tranquilo, como la de un veterano curtido en mil batallas.
Topalov cedió la corona en un polémico encuentro con el ruso Vladimir Kramnik en 2005. Pero los grandes jugadores nunca pierden la ambición, y Topalov lo es. El primer paso para volver a lo más alto es ganar al estadounidense Gata Kamsky la final del Torneo de Candidatos que se disputará el próximo mes de noviembre en Lvov (Ucrania). El Chess Master, donde se frente a los mejores jugadores de las listas de la Federación Internacional (FIDE) en una prueba que bien puede considerarse un Campeonato del Mundo oficioso, es un excelente campo de entrenamiento, y así lo ha dejado entrever el nuevo líder. Con un ajedrez ambicioso, en el que prima la búsqueda de la victoria sobre cualquier otra consideración, Topalov logró ganar, por vez primera en su carrera con las piezas negras, a Carlsen, en 56 movimientos tras cuatro horas.
Uno de los pilares del triunfo del líder estuvo en la interesante novedad que realizó en la jugada 14, que obligó a Carlsen a consumir muchos minutos tratando de encontrar el plan correcto. El noruego respondió de manera valiente sacrificando un peón; sin embargo, Topalov no dudó en aceptar las complicaciones. El premio por asumir estos riesgos fue una excelente posición que con una excelente técnica transformó en un importante triunfo en un final de alfil y caballo contra alfil y caballo. “Hoy, al contrario que en otras partidas con Magnus, no he cometido ningún error de cálculo y eso ha sido una de las claves”, declaró Veselin.
Viswanathan Anand, indio afincado en Collado Mediano (Madrid), estuvo a punto de batir uno de sus registros: el de sufrir un verdadero apuro de tiempo. En su infancia, el campeón del mundo era conocido como el Rápido de Madrás, ya que en el club donde jugaba al ajedrez o movía rápido o nadie tenía piedad de los perdedores, que como castigo tenían que esperar muchos minutos antes de volver al tablero. Eso desarrolló su velocidad de cálculo y le hizo pronunciar una frase comparable a la de Maradona y la mano de dios: “Si pienso mucho me equivoco”. En su enfrentamiento con el armenio Levon Aronian, esta máxima no fue cierta, y gracias a ello el gran maestro indio pudo sortear con las piezas negras todos los problemas y firmar el empate en 42 movimientos tras casi tres horas de juego. En la apertura, Anand quedó en posición ligeramente inferior, con una defensa Eslava, después de centralizar su caballo en la jugada 11. Más adelante, permitió a Aronian sacrificar un torre por pieza, pero éste encontró el mejor plan para incrementar su ventaja después de permitir al campeón del mundo realizar una serie de simplificaciones que liberaron su posición. Una emocionante partida que tuvo como epílogo simpático las siguientes palabras de Anand: “Es la segunda vez en mi vida que más he pensado”.
El azerí Teymur Radjabov y el ucranio Vasily Ivanchuk empataron en 35 jugadas después de 3 horas y cuarto de lucha. La partida quedó casi definida en la apertura, cuando Ivanchuk optó por una línea en la que si bien está un poco inferior, la posición es muy sólida y perfectamente defendible, como ha demostrado en numerosas ocasiones el ruso Serguei Rublevsky. La mejor manera de enfrentarse a ese plan es ganar espacio, como hizo Radjabov, llegando incluso a sacrificar un peón en el movimiento 21 para abrir líneas. Pero Ivanchuk no estaba para regalos, y después de rechazar la entrega mantuvo sin problemas la posición y obligó a su contrario, con menos de un minuto en el reloj, a forzar el reparto del punto por jaque perpetuo.