El búlgaro Veselin Topalov se adjudicó la final del Chess Master de Bilbao al derrotar en la décima y última jornada al ucranio Vasily Ivanchuk. Este triunfo le significa también al ajedrecista afincado en Salamanca el primer puesto en las lista mundial que se publicará el próximo 1 de octubre y un premio de 150.000 euros. El noruego Magnus Carlsen, que empató con el indio Viswanathan Anand, y el armenio Levon Aronian, que perdió con el azerí Teymur Radjabov y que de esa manera dijo adiós a cualquier posibilidad de aspirar al primer premio, ocuparon la segunda y tercera posición respectivamente.
Como los grandes campeones, que cuando necesitan ganar ganan, así fue el triunfo de Topalov en la jornada de clausura del torneo. Lejos de sentir la presión y el resfriado que le hizo tomar medicación horas antes de tan decisiva partida, el búlgaro jugó como si fuera un día más, pese a que si perdía Ivanchuk hubiera tenido todo a su favor para conseguir el primer premio. “Ya tengo mucha experiencia en partidas decisivas”, declaró Topalov nada más concluir la partida ante el numeroso público congregado en la plaza Nueva. “El secreto está en no pensar en lo que te juegas, ni en el dinero, sólo en jugar bien. Cuando haces buenas jugadas, estas te protegen de las adversidades”, comentó el ganador. Sobre su primer puesto en la próxima clasificación mundial dijo: “Para mí no es demasiado importante; ya la encabeza cuando fui campeón del mundo en 2005. Ahora estamos varios jugadores en muy pocos puntos y lo importante es intervenir en torneos, no quedarse en casa”, añadió. Acerca de la novedosa experiencia de jugar en una urna de cristal transparente ante el gran publicó el vencedor dijo. “Este evento creo que puede ayudar a cambiar la tendencia del ajedrez profesional e impulsar mejoras organizativas y económicas”. Topalov, que siempre vive los triunfos y los traspiés con normalidad –el día descanso fue a comer al restaurante Arzak en San Sebastián sin importarle otras consideraciones deportivas-, tomarás unas cortas vacaciones antes de preparar su encuentro de aspirantes al título mundial ante el estadounidense Gata Kamsky.
Topalov jugó una excelente partida frente a Ivanchuk. Este le entregó un peón en una conocida variante de la defensa eslava para activar las piezas; sin embargo, el excampeón del mundo devolvió el material en el movimiento 19. A partir de ese instante, Topalov aprovechó las indecisiones del ucranio para colocar un peón en la séptima fila y maniatar las torres contrarias. El resto fue un elegante remate que concluyó con un decisivo triunfo en la jugada 43 tras casi 3 horas de lucha.
El armenio Levon Aronian, que podía haber conquistado el torneo si hubiera ganado y Topalov no hubiese pasado de las tablas frente a Ivanchuk, desperdició una posición claramente ventajosa con una jugadas incomprensible. Aronian pensó 25 minutos para en vez de amenazar un caballo doblando las torres entregar una calidad.. El resultado final de esa visión fantasmagórica fue un desastre y la derrota en 49 movimientos.
La partida entre el noruego Magnus Carlsen y el indio Viswanathan Anand no tuvo historia. A Carlsen le venían bien las tablas; a Anand, en una de las peores actuaciones de su vida, también. El campeón del mundo quería irse pronto y olvidar cuanto antes su deficiente ajedrez y pensar en la defensa del título mundial el próximo mes de octubre.
Las tablas en 29 jugadas por triple repetición son el mejor resumen del encuentro.