Adorable sabio distraído

Su colosal triunfo en el Mtel Masters de Sofía 2008 le dio el derecho a estar en la Final de Maestros de Bilbao. Pero, incluso sin esa hazaña, Vasili Ivanchuk merece un puesto en la superélite: cercano a los 40 años, es el astro de mayor edad, y sin embargo está en el mejor momento de su carrera. Amante del ajedrez hasta el tuétano, trabajador incansable de conocimiento enciclopédico, es un genial sabio distraído de quien todos, incluso sus más acérrimos rivales, hablan con cariño.
“Mi secreto es que no sé cómo pude ganar esas cinco primeras partidas seguidas. Ciertamente, tuve un poco de lo que se llama la suerte de los campeones. Pero la clave está en que yo no era consciente de lo que estaba logrando; en caso contrario, no lo hubiera conseguido. Creo que estoy en el mejor momento de mi carrera. Y no me siento viejo para mantenerme en la élite; sobre todo si me comparo con Víktor Korchnói, ¡que sigue dando guerra a los 77 años!”. Con esa modestia explicó Ivanchuk su victoria en Sofía –invicto, con ocho puntos de diez posibles-, uno de los mejores resultados de la historia del ajedrez.
La suma de talento, trabajo, experiencia y, sobre todo, un amor infinito por el ajedrez permitirá que, muy probablemente, Ivanchuk inicie en 2009 su quinto decenio de vida entre los diez mejores del mundo. ¿Por qué entonces no ha sido jamás campeón del mundo absoluto? Porque la tremenda explosividad de su sistema nervioso se lo ha impedido. Pero a más edad más equilibrio, y eso explica su momento dulce actual. Sin embargo, hay un matiz importante: Ivanchuk ama el ajedrez de tal manera que apenas descansa entre torneos, y se apunta a todos los que puede: jugará algo más de 200 partidas entre 1 de octubre de 2007 al 30 de septiembre de 2008; de ellas, unas 125 lentas. ¿Cómo aguanta ese ritmo brutal de actividad? Quizá porque la concentración y el ensimismamiento es su estado natural, lo que por otra parte le causa frecuentes despistes. Como en Sofía, cuando salía de la urna en dirección contraria a los retretes, hasta que algún árbitro le sacaba del error. O como en su reciente triunfo en el torneo Ciudad de León, cuando, muy excitado tras ganar una partida, saltaba del escenario con serio peligro para su integridad física, en lugar de bajar por las escalerillas.
Las anécdotas graciosas sobre Ivanchuk son muchas, pero no tantas como sus partidas geniales, genuinas explosiones artísticas, científicas y deportivas de un talento inmenso y muy trabajado. Es muy poco probable que Ivanchuk no produzca en Bilbao más obras inmortales.
1986: Campeón del mundo juvenil
1987: Subcampeón del mundo juvenil
2002: Subcampeón del mundo
2004: Campeón de Europa
Vencedor del Ciudad de Linares: 1989, 1991 y 1995.
Vencedor de Wijk aan Zee: 1996.
Vencedor del Mtel Masters de Sofía: 2008.