Ejemplar luchador en alza

Ganó a Kaspárov en la última partida de éste (Linares 2005), y es un claro símbolo de la disparidad entre la élite actual del ajedrez y la época del Ogro de Bakú. Sencillo, modesto y muy simpático; muy luchador y disciplinado para entrenarse cada día; y esforzado en mantener su buena imagen. Así es Véselin Topálov, de 33 años, el búlgaro de Salamanca, campeón del mundo en 2005, y actual número cuatro del escalafón, con el claro objetivo de retomar la corona en 2009.
“Nunca olvidaré lo que me ocurrió a los 8 años, en Ruse, mi ciudad natal. Tras ganarme una partida, uno de los mejores jugadores de la zona me echó una bronca tremenda, me tiró de las orejas y casi me pega porque yo había jugado demasiado rápido, sin pensar. Un año más tarde volví a enfrentarme a él en el mismo torneo, y le gané”, recuerda sobre su infancia en Bulgaria.
Topálov admite que es imposible estar entre los diez mejores ajedrecistas del mundo sin unas dotes innatas: “Si lo ponemos en números redondos, un 60% de mi éxito se debe al esfuerzo, y un 40% al talento”. La parte del esfuerzo comenzó en noviembre de 1992, con una aventura que implicó mucho frío y cansancio. Tras ser campeón del mundo sub 14 en 1990, en Puerto Rico, Topálov comprendió que debía jugar en España, el país más activo en organización de torneos internacionales, y se lo comentó a quien hoy es su representante, entrenador y segundo padre, Silvio Danáilov, tras conocerle casualmente en las oficinas de la Federación Búlgara. Ya fuera por inspiración, insensatez o ambas, los dos recorrieron 4.000 kilómetros por Hungría, Alemania y Francia en un viejo Citroen, que sólo Danáilov podía conducir, hasta el torneo de Elgoibar (Guipúzcoa). Siguieron 25.000 kilómetros de torneos por España. Topálov asombró en todos ellos, y pasó de ser el 1.500º del mundo a uno de los diez mejores. Pronto se enamoró de Canarias –“un paraíso”- pero Silvio se enamoró simultáneamente de Mari Carmen, una profesora de Lumbrales (Salamanca), que hoy es la madre de sus hijos, de modo que los dos búlgaros se hicieron salmantinos adoptivos.
Topálov, triunfador en Bilbao cuando derrotó a Judit Polgar en el duelo a ciegas del Guggenheim, en 2006, sufrió de saturación de torneos tras arrasar en el Mundial de San Luis (Argentina) en 2005, y especialmente tras perder la corona ante el ruso Vladímir Krámnik en 2006. Pero todo eso ya es historia: su juego de 2008 recuerda al mejor Topálov, cuyo principal reto, a finales de noviembre, será la Final de Candidatos frente al estadounidense Gata Kamski. El vencedor disputará el Mundial en 2009. Por tanto, el búlgaro de Salamanca llega en un gran momento a la Final de Maestros del Grand Slam en Bilbao.
Aparte de sus hazañas deportivas, Topálov está convencido de las virtudes pedagógicas del deporte mental, cada vez más introducido en los colegios de todo el mundo: “Aprendes a ser paciente, disciplinado, responsable, a saber perder sin echarle la culpa a nadie, a tomar decisiones lógicas… y, por supuesto, a pensar antes de actuar, como me enseñó aquel paisano de Ruse cuando yo tenía 8 años”.
1989: Campeón del mundo sub 14
1990: Subcampeón del mundo sub 16
1992: Gran Maestro
2005: Campeón del mundo
Óscar del Ajedrez en 2005
Vencedor del Corus en Wijk aan Zee: 2006 (empatado con Anand) y 2007 (empatado con Aronián y Radyábov).
Vencedor del Mtel Masters en Sofía: 2005, 2006 y 2007